
El apio para semilla florece en su segundo año con umbelas blancas de néctar y polen accesibles; el cuajado depende en gran parte de las abejas.
El apio es una planta bienal; como hortaliza se cosecha el primer año y no aporta recurso a las abejas. Las plantas que se dejan para semilla se ramifican el segundo año y forman muchas umbelas pequeñas y blanquecinas. En estas flores el néctar se segrega al descubierto; la abeja melífera, las moscas y las avispas lo aprovechan con facilidad. Como las flores pasan primero por una fase masculina y después por una femenina, la autofecundación dentro de la misma flor es limitada y el cuajado de semilla depende en gran parte de los insectos.
En los campos de semilla dura 4-6 semanas, entre junio y julio. La forma silvestre aparece en zonas costeras salinas y húmedas.
No hay miel monofloral.
Colocar colonias en las zonas de producción de semilla como servicio de polinización beneficia tanto al agricultor como al apicultor. Hay que acordar de antemano con el agricultor que no se trate durante la floración.