
Pequeña borraja endémica de Córcega y Cerdeña con campanillas azul pálido colgantes; valor apícola local y limitado.
Borago pygmaea, la borraja enana, es una especie endémica que crece en Córcega, Cerdeña y las islas pequeñas cercanas, en orillas de arroyos y lugares pedregosos húmedos y sombríos. En sus tallos rastreros o semierguidos abre pequeñas flores colgantes, acampanadas y de color azul pálido. Tiene flores mucho más pequeñas que la borraja común, Borago officinalis, y es perenne. Se sabe que las abejas la visitan, pero casi no hay datos medidos sobre su importancia para la abeja melífera.
Florece largo tiempo, con flores escasas, de abril a agosto.
No tiene miel propia; como su área de distribución es reducida, no tiene peso económico en la apicultura.
Se vende como planta de rocalla para rincones sombríos y húmedos del jardín; puede considerarse una ornamental amiga de las abejas. Para sembrar pensando en la abeja melífera, la borraja anual es una opción mucho más productiva.