
Hortaliza autógama cuyo cuajado y tamaño de fruto mejoran con las visitas de abejas; poco néctar y polen, importa más por la polinización que por la miel.
Las flores del pimiento son solitarias, colgantes y blancas; dan poco néctar y polen. La abeja melífera visita los campos de pimiento sobre todo cuando no hay fuentes más atractivas en los alrededores. La planta puede autopolinizarse, pero la visita de las abejas aumenta el número de semillas, la regularidad y el tamaño del fruto; este efecto es especialmente claro en el pimiento de invernadero.
Al aire libre florece sin interrupción de junio a septiembre; en invernadero, según el calendario de cultivo, hay flores casi todo el año.
Del pimiento no se obtiene miel comercial; su néctar aporta muy poco a las mieles multiflorales de verano.
En invernadero se suelen usar abejorros para la polinización; la abeja melífera se orienta mal en espacios cerrados y sufre pérdidas. Si se ponen colmenas junto al cultivo, hay que acordar con el agricultor el calendario de tratamientos y pasar las aplicaciones a última hora de la tarde. Los fitosanitarios de invernadero suponen un riesgo serio para las abejas.