
Papaverácea de flor amarilla en bordes sombríos; sin néctar, pero fuente de polen pequeña y constante de primavera a otoño.
La celidonia es una papaverácea perenne de flores amarillas, común al pie de muros sombríos, en bordes de setos y en claros de bosque. No segrega néctar; las abejas melíferas y las abejas silvestres solo recogen polen de sus flores. Gracias a su larga floración aporta un poco de polen, pero con regularidad, desde la primavera hasta el otoño.
Florece de forma escalonada desde finales de abril hasta septiembre; su momento de mayor floración es mayo y junio. Como también florece en semisombra, mantiene la oferta de polen en las zonas arboladas.
Las flores, con cuatro pétalos amarillos y numerosos estambres, llevan abundante polen. No se produce una miel con su nombre.
El látex anaranjado que brota del tallo roto irrita la piel y los ojos por los alcaloides que contiene; la planta no es comestible. No se conocen efectos negativos sobre los productos de la colmena. Las hormigas transportan sus semillas, así que se extiende sola por el jardín; dejarla en su sitio aporta una modesta fuente de polen a los rincones sombríos.