
Árbol frutal longevo con corimbos blancos en abril-mayo; aporta néctar y polen moderados durante la floración de los frutales.
El serbal común es un frutal escaso que puede vivir cientos de años. Sus flores blancas de cinco pétalos se agrupan en corimbos amplios y, como es típico de las rosáceas, tienen el néctar accesible; las abejas melíferas acuden con regularidad a por néctar y polen. Como suele encontrarse en ejemplares aislados o en grupos pequeños, su valor regional es limitado.
Florece a finales de abril-principios de mayo, junto con la salida de las hojas, durante unos 10-14 días. Coincide con la floración del manzano y el peral y con la época en que la colonia crece con rapidez.
No se produce miel monofloral; contribuye a la miel multifloral de primavera y a la reserva de polen para la cría.
En la sistemática actual se ha separado del género Sorbus con el nombre de Cormus domestica. Su resistencia a suelos secos y calizos lo hace adecuado para plantar en torno a pueblos y en lindes de campos; su fruto también es valioso.