
Azafrán temprano de los Balcanes que se naturaliza en el césped; al final del invierno da mucho polen naranja y néctar a las abejas.
Crocus tommasinianus es una planta de los bosques y prados balcánicos que se extienden de Croacia a Bulgaria; en Europa se propaga espontáneamente por semilla en parques y céspedes y forma alfombras de millones de flores. El estigma naranja y las anteras de sus flores lila claro dan polen abundante; el néctar también se acumula en el fondo del tubo floral.
Florece en febrero y marzo; las flores se abren en los días soleados de más de 8-10 °C y se cierran con el cielo cubierto. Es una de las primeras grandes fuentes que coinciden con los vuelos de limpieza de las abejas.
No contribuye a la producción de miel; su valor es el polen que pone en marcha la cría de primavera. La carga de polen es naranja intenso.
Plantar bulbos en otoño en el césped alrededor del colmenar y no segarlo hasta que amarilleen las hojas proporciona una fuente temprana permanente. En Turquía cumplen la misma función los azafranes autóctonos (Crocus ancyrensis, C. chrysanthus, C. biflorus).