
Calabaza de invierno rastrera de Sudamérica; sus grandes flores dan por la mañana mucho néctar y polen, y el cuajado requiere abejas.
Como las demás calabazas, el zapallo tiene flores masculinas y femeninas separadas; para fecundar las flores femeninas es imprescindible que las abejas transporten el polen. Sus grandes flores amarillas dan néctar abundante y polen de grano grueso; las flores masculinas son más numerosas y destacan como fuente de polen.
Florece desde finales de junio hasta septiembre. Las flores se abren al amanecer y en los días calurosos se cierran antes del mediodía; por eso las visitas de las abejas se concentran en las primeras horas de la mañana.
No se conoce como miel monofloral; contribuye a las mieles de verano en huertos y alrededores de los campos. La carga de polen es amarillo anaranjada y sus granos gruesos dificultan que la abeja la compacte.
Las flores femeninas poco visitadas dan frutos pequeños y deformes. En la producción comercial, colocar 1-2 colonias por hectárea y tratar después de que se cierren las flores protege la calidad del fruto.