











Una de las principales fuentes otoñales del litoral mediterráneo; néctar y polen de septiembre a noviembre que fortalecen las colmenas.
La olivarda es una planta perenne, pegajosa y de olor penetrante, que se extiende con rapidez en la cuenca mediterránea por bordes de caminos, campos abandonados, claros del matorral y ramblas. En las costas del Egeo y del Mediterráneo de Turquía es una de las pocas fuentes que florecen tras la sequía estival. Su rendimiento en néctar y polen es medio; pero, como a finales de otoño no queda otra fuente, contribuye de forma importante a la cría de las abejas de invierno y al almacenamiento de polen.
Empieza en septiembre y puede durar hasta finales de noviembre y, en años templados, hasta diciembre. Tras las primeras lluvias de otoño las visitas aumentan claramente.
La miel monofloral no es habitual; forma parte de la miel mixta de otoño de las zonas costeras. La carga de polen es amarilla.
En los colmenares costeros puede cubrir parte de la alimentación de otoño; en este periodo no debe cosecharse miel y el néctar que entra debe quedar como reserva de invierno.