






La visita de abejas da fresas grandes y bien formadas; las flores ofrecen néctar y polen moderados, pero no son muy atractivas.
Aunque la fresa es autofértil, para obtener un fruto bien formado deben polinizarse todos los cientos de pistilos del receptáculo. En las zonas sin polinizar el fruto no crece y queda deforme; por eso las visitas de las abejas aumentan claramente la proporción de fruta comercializable. Las flores blancas ofrecen néctar y polen en cantidad moderada, pero si en los alrededores hay flores más atractivas, las abejas pueden desatender la fresa.
Al aire libre florece de abril a junio; las variedades de día neutro florecen todo el verano, y bajo cubierta, en invierno y primavera.
No se produce miel de fresa; su aporte es polen y néctar mezclado de primavera.
Recuerde que en los invernaderos las colonias de abejas melíferas pueden vivir poco y que hay que apoyar las colmenas con agua y alimentación complementaria. Al aire libre, lleve las colmenas al inicio de la floración y acuerde con el agricultor que los tratamientos se hagan fuera de las horas de vuelo de las abejas.