
Mala hierba tóxica de flores amarillas, rica en néctar y polen a finales de verano; sus alcaloides pirrolizidínicos pueden pasar a la miel.
Esta especie, antes conocida como Senecio jacobaea, es una planta bienal o perenne de vida corta que crece en pastos, bordes de carreteras y vías férreas, dunas y terrenos baldíos. Sus numerosas cabezuelas amarillo vivo, reunidas en corimbos de copa plana, ofrecen a finales del verano néctar abundante y polen amarillo anaranjado; la abeja melífera trabaja en ella intensamente.
Florece de junio a octubre, con el máximo en julio-agosto. Las plantas segadas vuelven a florecer.
La miel de esta planta es amarillo vivo, de olor penetrante y sabor amargo, y cristaliza deprisa. Toda la planta contiene alcaloides de pirrolizidina, que pasan tanto a la miel como al polen; se ha medido que en zonas con mucha hierba de Santiago la miel de finales del verano puede superar los valores límite.
Es una hierba tóxica que daña el hígado de los animales. En las regiones donde es común, coseche la miel de primavera y de principios de verano antes de que florezca la hierba de Santiago, y mantenga aparte la miel de finales de verano o déjela en la colmena como alimento de invierno. Es invasora en Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda.