
Sus flores blancas tubulares, perfumadas de noche, atraen polillas; la abeja apenas alcanza el néctar, por lo que su valor apícola es bajo.
El jazmín común es una trepadora ornamental de flores blancas y muy perfumadas que se cultiva en jardines y patios. El tubo estrecho de 1,5-2 cm de las flores esconde el néctar en el fondo; el aroma se intensifica al atardecer y por la noche, y sus principales polinizadores son polillas de espiritrompa larga. La abeja melífera solo alcanza el néctar de forma limitada y acude de vez en cuando a por polen.
Florece desde mediados de junio hasta septiembre, y aún más tiempo en las zonas costeras cálidas. Las flores se renuevan de forma continua, pero en poca cantidad.
No existe un producto conocido como miel de jazmín. Su aporte de polen es pequeño.
En un jardín amigo de las abejas el jazmín puede ser un bonito complemento, pero no debe contarse como fuente de néctar. Las labiadas que florecen en la misma estación, como la lavanda, el romero o la ajedrea, son mucho más productivas para las abejas.