
Arbusto erguido, resistente al frío y la sequía; sus flores de tubo corto dan néctar y polen a las abejas en mayo y junio.
La madreselva tártara es un arbusto de porte erguido de las estepas y bordes de bosque que van del sur de Rusia a Asia central; por su resistencia se planta mucho en parques y cortavientos. Su tubo floral es corto, así que, a diferencia de las madreselvas trepadoras, la abeja melífera llega al néctar sin dificultad. En la literatura apícola de Rusia y Europa del Este figura como arbusto de néctar y polen que sostiene el desarrollo de finales de primavera.
Florece durante unas semanas en mayo y junio, poco después de la brotación. Las flores son blancas, rosas o rosa intenso y se disponen por pares en las axilas de las hojas.
Da néctar y polen; no se cosecha como miel aparte, sino que se incorpora a las mieles multiflorales de primavera.
Sus frutos rojos no son comestibles. Como resiste el frío y la sequía, puede plantarse como seto alrededor del colmenar en zonas de interior con clima continental. En Norteamérica es una especie invasora que se extiende por los bosques naturales y en Europa también se naturaliza en algunos lugares; si se planta, hay que vigilar su expansión.