
Arbusto norteamericano de espigas violetas; buen néctar y mucho polen tras la acacia, pero invasor en riberas europeas.
El falso índigo lleva espigas erguidas de pequeñas flores violeta oscuro con anteras anaranjadas. Las abejas recogen néctar y abundante polen; en Hungría, Rumanía y Serbia se conoce como una valiosa fuente que llega justo después del flujo de la acacia. En lugares húmedos, como las riberas, su secreción es más regular.
Florece 2-3 semanas entre finales de mayo y junio, coincidiendo con el final de la acacia; así llena el hueco entre la acacia y el tilo.
En algunos países balcánicos se obtienen mieles con predominio de amorfa; son de color medio a oscuro y de aroma marcado. El aporte de polen es importante para el desarrollo estival de las colonias.
En Europa, y en Turquía en humedales como el delta del Evros (Meriç), es una especie invasora que desplaza a la vegetación autóctona. Pueden aprovecharse las poblaciones existentes, pero no deben hacerse nuevas plantaciones con fines apícolas.