
Árbol anemófilo sin néctar que aporta algo de polen a finales del invierno y resina para el propóleo.
El ciprés común se poliniza por el viento y no produce néctar. Los pequeños conos masculinos de las puntas de las ramas sueltan mucho polen a finales del invierno; las abejas melíferas pueden recogerlo en días templados, cuando no hay otra fuente. Sin embargo, el polen de ciprés se considera de bajo valor nutritivo y no es una fuente que las abejas prefieran.
De febrero a abril; en las zonas costeras el polen se libera antes. Es una de las principales causas de alergia primaveral en las personas.
La resina que rezuma de conos y brotes figura entre las fuentes de los propóleos de la región mediterránea; las abejas recogen resina sobre todo en los días calurosos.
Puede plantarse como cortavientos alrededor del colmenar; su porte erguido y denso protege las colmenas del viento del norte. No contribuye al flujo de néctar, por lo que al elegir el emplazamiento del colmenar las zonas de cipreses no deben contarse como fuente de néctar.