
Cultivo de crecimiento rápido y rico en néctar, que segrega sobre todo por la mañana; produce la miel oscura e intensa de alforfón.
El alforfón es una de las plantas nectaríferas más productivas. Segrega néctar en abundancia a primera hora de la mañana y por la tarde la secreción casi se detiene; por eso las abejas visitan el campo sobre todo por la mañana. Los días cálidos, las noches frescas y el aire húmedo aumentan la secreción; los vientos cálidos y secos la cortan. En suelos ligeros y arenosos da más miel.
Florece entre 4 y 6 semanas después de la siembra y la floración dura 30-40 días. Con siembras escalonadas se puede lograr un largo flujo de néctar de junio a septiembre que cubre la escasez estival.
La miel es de color marrón oscuro, de aroma intenso y sabor fuerte y ligeramente amargo; cristaliza en grano grueso. La carga de polen es amarillo claro.
Puede sembrarse como segundo cultivo tras la cosecha o como abono verde. Para la producción de semilla bastan 2-3 colonias por hectárea; el colmenar debe estar a unos cientos de metros del campo.