
Sus flores colgantes de junio-julio dan néctar incluso con tiempo fresco y nublado; en claros de bosque produce una miel de frambuesa clara y fina.
El frambueso forma grandes poblaciones en claros de bosque, zonas de corta e incendios y laderas de montaña; también se cultiva en huertos por su fruto. Como sus flores cuelgan hacia abajo, el néctar queda protegido de la lluvia y las abejas siguen trabajando con tiempo fresco, cubierto e incluso con lluvia ligera. Su néctar es abundante y su aporte de polen, medio.
Según la altitud, florece entre finales de mayo y julio y permanece en flor unas tres o cuatro semanas. Junto con la zarzamora y el tilo, que florecen en la misma época, puede dar un fuerte flujo de néctar a principios de verano.
En Rusia, Polonia y los países bálticos se obtiene miel monofloral de frambueso silvestre: una miel muy clara, fina y de aroma agradable, que cristaliza a velocidad media en grano fino. Las cargas de polen van del blanco sucio al gris.
En el frambueso de huerto la visita de las abejas mejora claramente el tamaño y la forma del fruto. En la trashumancia a grandes zonas de corta, aunque el rendimiento varía según el año, se citan a menudo 50-100 kg por hectárea.