Septicemia en las Abejas

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⚠️ Importante: la información de esta página es solo orientativa y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento. Para un diagnóstico seguro, consulte siempre a un veterinario o haga analizar muestras en un laboratorio autorizado. Utilice solo medicamentos autorizados, según el prospecto y los tiempos de espera legales. Si sospecha una enfermedad de declaración obligatoria, avise a los servicios veterinarios oficiales.

La septicemia es una enfermedad poco frecuente que se produce cuando una bacteria pasa a la hemolinfa de la abeja adulta y se multiplica en ella. Su hallazgo más típico es que las abejas recién muertas se separan con facilidad al tocarlas en cabeza, tórax, abdomen, patas y alas. No hace falta medicación; la enfermedad suele indicar que el colmenar es demasiado húmedo y está descuidado.

¿Qué es y cómo se transmite?

El agente descrito con más frecuencia es Pseudomonas aeruginosa (antes llamada P. apiseptica); otras bacterias oportunistas, como Serratia marcescens, pueden producir un cuadro similar. Estas bacterias viven en el suelo y en el agua estancada y sucia.

La bacteria no entra fácilmente en una abeja sana. Suele penetrar en el cuerpo por los orificios traqueales (espiráculos) o por heridas del exoesqueleto. Se multiplica rápidamente en la hemolinfa y mata a la abeja en poco tiempo; como la bacteria también destruye el tejido muscular y conjuntivo, la abeja muerta se deshace enseguida.

Condiciones que favorecen la enfermedad:

  • Emplazamientos del colmenar permanentemente húmedos, pantanosos, sombríos y mal ventilados
  • Condensación dentro de la colmena y fondo mojado
  • Abejas que beben de aguas estancadas y sucias
  • Colonias débiles y estresadas

¿Cómo se reconoce?

  • La abeja se deshace: al coger con la mano una abeja recién muerta, los segmentos del cuerpo, las patas y las alas se desprenden con facilidad. Es el hallazgo más característico.
  • Hemolinfa blanco lechosa: la hemolinfa, normalmente transparente, se ve turbia y blanco lechosa. Puede observarse en una abeja viva o recién muerta a la que se le arranca una pata.
  • Mal olor: las abejas muertas pueden desprender un olor penetrante a podrido.
  • Abejas apáticas: antes de morir, las abejas están débiles y no pueden volar; se acumulan abejas muertas delante de la colmena y en el fondo.
Atención: las abejas muertas que han pasado días en un suelo húmedo o en el fondo de la colmena también se pudren y se deshacen. Lo característico es que se desintegren las abejas recién muertas. Haga la valoración con abejas muertas frescas.

Diferencias con situaciones parecidas

SituaciónPunto en comúnRasgo distintivo
SepticemiaAbejas muertas delante de la colmenaLa abeja muerta fresca se deshace, hemolinfa blanco lechosa, mal olor
Intoxicación (tratamientos fitosanitarios)Mortandad masiva en poco tiempoLas abejas no se deshacen; la lengua (probóscide) suele estar fuera, hay temblores y convulsiones; normalmente se ven afectadas muchas colmenas a la vez
Parálisis crónicaAbejas que no pueden volar, abejas muertas en la entradaAbejas temblorosas, sin pelo, de color negro brillante; no se deshacen
NosemosisAbejas muertas en el fondoManchas de heces delante de la colmena y en los cuadros, abdomen hinchado
HambreMontones de abejas muertas en el fondoLas abejas mueren con la cabeza dentro de las celdas; no queda miel en la colmena
Abejas muertas amontonadas en el fondo de la colmena
Abejas muertas de hambre en invierno. Un montón de abejas muertas en el fondo no permite por sí solo un diagnóstico; en la septicemia, lo determinante es que las abejas muertas frescas se deshacen. Foto: APHA (National Bee Unit), Crown Copyright · Open Government Licence v3.0 (Crown Copyright)
Abeja sin pelo, negra y brillante sobre un cabezal de cuadro
Abeja sin pelo, de color negro brillante, típica de la parálisis crónica. Puede confundirse con la septicemia, pero estas abejas no se deshacen al tocarlas. Foto: APHA (National Bee Unit), Crown Copyright · Open Government Licence v3.0 (Crown Copyright)

¿Cómo se confirma en la colmena?

  1. Tome delante de la colmena o del fondo algunas abejas recién muertas.
  2. Sujete suavemente la abeja con dos dedos: si la cabeza, el tórax y el abdomen se separan con facilidad y se caen las patas y las alas, sospeche de septicemia.
  3. Arranque una pata a una abeja viva pero débil y observe la gota que sale: si es blanco lechosa y turbia, la sospecha se refuerza.
  4. Para un diagnóstico definitivo, envíe las abejas al laboratorio en un recipiente cerrado y refrigeradas; la bacteria se identifica cultivándola a partir de la hemolinfa.

Si sospecha una intoxicación (tratamientos cercanos, muerte repentina en muchas colmenas), congele y guarde las abejas y comuníquelo a los servicios veterinarios oficiales; esta situación requiere un procedimiento distinto.

¿Qué hacer?

La septicemia no tiene tratamiento farmacológico ni lo necesita; no use antibióticos. Cuando mejoran las condiciones, la enfermedad remite por sí sola.

  • Traslade el colmenar a un lugar seco y ventilado. No son adecuados los terrenos pantanosos, los cauces de arroyos, la sombra permanente ni las hondonadas sin viento.
  • Eleve las colmenas del suelo. Un soporte sólido corta la humedad que sube del suelo y el barro que salpica.
  • Reduzca la humedad dentro de la colmena. Mejore la ventilación, corrija las cubiertas que provocan condensación y limpie y seque el fondo mojado.
  • Proporcione agua limpia. Ponga cerca del colmenar un bebedero que se renueve con regularidad para que las abejas no acudan a charcos de agua sucia.
  • Retire las abejas muertas. Quite las que se acumulan delante de la colmena y en el fondo.
  • Mantenga fuerte la colonia. Una colonia fuerte regula mejor el clima interior de la colmena; considere unir las débiles.
Colmenas sobre soportes en una zona abierta y soleada
Un colmenar abierto, soleado y ventilado, con las colmenas sobre soportes elevados. Esta es la medida principal para prevenir la septicemia. Foto: APHA (National Bee Unit), Crown Copyright · Open Government Licence v3.0 (Crown Copyright)

Prevención

La septicemia, por sí sola, rara vez es una amenaza seria. Cuando aparece, el mensaje principal se refiere al emplazamiento del colmenar: hay que revisar la humedad, la ventilación, la fuente de agua y la altura de las colmenas. Si se repite en el mismo colmenar, cambiarlo de lugar es la solución más duradera.

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